Etiquetas

, , , , , , ,

Me siento impotente. Por las ganas de hacer y no poder, de querer gritar y sin embargo ver que se me apaga la voz en un suspiro. Quizás sea la consecuencia de este oficio incómodo que escogí, al que García Márquez llamó el mejor del mundo. Presiento que conseguir un simple papel está determinando  mi hacer. Si no aparece, tendré que prescindir de mi idea, de mi entrevista, de mi trabajo, de mi sueño ¡Cuántas pérdidas por un papel! Ay… ser periodista.

Todo empezó hoy en la mañana. Me dirigí a una feria en La Habana Vieja, donde había concertado una entrevista con una persona que hace zapatos.  Ante la presencia de las cámaras televisivas la administradora del local me prohibió grabar en un pequeño espacio de su local, donde trabaja el joven: me decía que para ello era preciso solicitar una autorización a su empresa y esperar la tramitación de la misma.

¿De dónde son ustedes? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Por qué aquí si hay millones de ferias? ¿Y cómo sé que no dirán algo que pueda perjudicar? Todavía retumban estas palabras en mis oídos ahora que escribo este post. No es la primera vez, quizás esté de más enumerar las tantas veces que con cámara en mano más de una puerta “cubana” se ha cerrado a los periodistas cubanos: bancos, tiendas, escuelas, hospitales… Esta administradora me hablaba de una regulación por la que se regía su empresa, que plantea, según ella, que “no se debe permitir la entrada de cámaras con periodistas a ningún local de cuentapropistas, sin autorización de los superiores del municipio y la provincia”.

Solo me pregunto ¿Qué significa ser periodista? Y recuerdo las tantas veces que mi mamá me lo preguntó. Ya no puedo decir lo mismo que antes, desgraciadamente. A medida que uno va conociendo todo se complica. Desde primer año de la carrera, he reinventado el concepto varias veces, así como el de prensa revolucionaria. A veces mi país se debate en posturas mediáticas, la Cuba de los que se fueron, que la ven sucia, gris, simplemente “no Cuba”, y la de acá, cumplidora siempre, solidaria y sin problemas: perfecta. ¿No hay lugar para críticas? Acaso es normal el surgir de miedos, justificaciones, incumplimientos, que todos juntos derivan en papeles, papeles, papeles…?

No sé cuándo acabará la lucha entre regulaciones de uno y otro ministerio. Pero estamos en un mismo país, con la misma gente, los mismos sueños como nación, iguales deseos de perfeccionar el Socialismo. Así lo veo. Ahora que Cuba ha iniciado un proceso de reordenamiento económico y social, quizás deberíamos velar porque nuestros medios no estén de espaldas a los hechos. Yo quiero soñarlos de frente a la realidad: construyendo, guiando, edificando… siendo sencillamente Prensa con mayúsculas.

Anuncios