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Moisés Rodríguez (agente Vladimir) y Carlos Serpa (agente Emilio)

Moisés Rodríguez (agente Vladimir) y Carlos Serpa (agente Emilio)

Hace mucho que no me emocionaba tanto al ver un material audiovisual. Con la rara excepción de algunas de las entrevistas realizadas por Amaury Pérez en su programa semanal Con dos que se quieran, pocas historias han llegado ha conmovermede la manera que lo hizo anoche uno de los capítulos de la serie “Las razones de Cuba”. De seguro los cubanos que me lean sabrán de qué les estoy hablando, aunque no creo poder decir lo mismo de aquellos que me visitan desde el exterior, pues ayer, cuatro horas después de presentado el documental por la televisión nacional, me llamó la atención que en la web solo apareciera reportada la noticia por parte de medios nacionales como Cubadebate, Prensa Latina, Tribuna de la Habana, Radio Habana Cuba, entre otros que harían esta lista muy extensa. El hecho es que Cuba ayer no era noticia para los medios extranjeros, ni siquiera para el Nuevo Herald, que anda siempre esperando la última para tener la primicia.

Carlos Serpa entre las Damas de Blanco

Carlos Serpa entre las Damas de Blanco

Les explico de qué trataba el material audiovisual, para aquellos que no lo pudieron ver. Presentaba declaraciones de dos contrarrevolucionarios en Cuba que probaban el financiamiento de Estados Unidos a personas en el interior de la Isla, Moisés Rodríguez, vinculado a grupúsculos de la contra Revolución desde el año 1981, y Carlos Serpa, quien había trabajado como periodista independiente en Cuba y se desenvolvía como presidente de la Organización de Periodistas Libres de Cuba. Lo interesante de estos personajes es que habían permanecido en estas posiciones en cumplimiento a una tarea de la Revolución: eran los agentes de la Seguridad del Estado, bajo los nombres de Vladimir y Emilio.

Primero que todo me impresionó la manera en que ambos pudieron mantener una doble identidad durante tanto tiempo, cómo soportaron ser catalogados de peligrosos entre los amigos, la familia, los vecinos del barrio.  Resistir además que los persiguieran como al más interesado de los contrarevolucionarios que existen hoy en Cuba y que reciben dinero de los Estados Unidos para sus actividades de subversión en la Isla.

Y me hago una única pregunta: ¿Qué ocurría anoche con los medios internacionales que cuatro horas después de la proyección en Cuba del documental no había pronunciamiento alguno?¿Acaso se retrasaron los defensores de una supuesta libertad de prensa o tienen miedo a admitir las verdades que estos dos agentes dijeron en cámara? Este hecho me demuestra una vez más que nosotros, los medios del sur, para los cuales el norte de nuestra brújula no puede ser otro que nuestro propio sur complejo y diferente, tenemos que buscar nuevas maneras de guiar nuestras campañas mediáticas.

Agobiados por la inmediatez de las informaciones con que trabajan, noticieros como los de CNN y la Televisión Española dejan poco o casi ningún espacio a los grandes reportajes de investigación. Sin embargo, esta técnica ha venido a reivindicarse a partir de los noticieros de Telesur, los cuales tienen intereses más avocados a la profundización de la noticia. De esto fue un ejemplo claro “Las razones de Cuba”, ejemplo que tenemos que seguir (debido a la excelente concepción del material desde el punto de vista de los recursos empleados en la dramaturgia) en nuestros espacios informativos.

Vea capítulo de “Las razones de Cuba” [1ra parte; 2da parte]

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