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No lo viví directamente, mejor que eso, me lo contaron. No fue mi ojo el que me condicionó.

Los hechos

Esa mañana mi abuelo taxista de 65 años, luego de más de 3 meses sin trabajar por problemas de salud, volvió a sentarse tras un timón con la alegría de haber recibido una de las noticias más importantes en mucho tiempo, la que sin dudas sabía que le provocaría álgidas discusiones  con cada uno de sus pasajeros del día: Se acababa de restablecer en Cuba la paridad del dólar con el CUC.
“(…) a partir del 14 de marzo del 2011, a la tasa de cambio oficial del peso convertible con relación al dólar estadounidense quedará fijada en 1X1 en todo el territorio nacional, tanto para las operaciones cambiarias realizadas por el sector empresarial, como para las que realiza la población a través de la CADECA” Leía así el locutor del Noticiero Nacional de Buenos Días de la Televisión Cubana una nota Oficial, bajo el título Acuerdo No 30/11 del Comité de Política Monetaria del Banco Central de Cuba. Por esta vía le llegó la información a mi abuelo.

Él recuerda que aún cuando el locutor no terminaba de leer el comunicado comenzó a sonar su teléfono insistentemente; y de seguro no solo fue su caso.Puedo decir que “si de 10 personas de las que encontré ese día en la calle, 9 de ellas no me hablaron del tema, no lo hicieron”. Finalmente, todo parecía indicar que, luego de varios años en que por el cambio de 100 dólares, por ejemplo, se recibía la suma de 80 CUC; había llegado una hora diferente para la moneda cubana.
Ya en la tarde, unas horas después de dada a conocer la noticia, mi abuelo me contó que alrededor de 6 personas que lo habían alquilado le habían comentado que los cambios en el Banco no se estaban haciendo al 1×1, sino que por 100 dólares, las personas solo recibirían 87 CUC.

Este fue un primer indicio de un cúmulo de preocupaciones, inseguridades, visitas y llamadas a las diferentes sucursales de los bancos, lecturas sucesivas de la prensa nacional buscando alguna posible respuesta o, simplemente, intentando descifrar el real significado de cada palabra de la nota.

Comentarios de la noticia en el sitio Cubadebate

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Off the record
“Realmente me llamó mucho la atención el hecho de que la prensa no publicara algún artículo o reportaje explicando a la población el verdadero proceder y significado de la medida”, me preguntaba una amiga estudiante de Biología de las que me encontré el lunes 14 de marzo por la calle. Ella estaba en lo cierto, apenas hubo pronunciamiento por parte de ningún medio, solo un reportaje muy oportuno aparecido en la publicación digital Cubahora, por el periodista Raúl Menchaca, donde de manera muy diáfana explicaba a letras claras la medida.

Viendo el hecho ya desde afuera, quizás el principal problema fue que muchas personas se quedaron en aquel profético párrafo que anunciaba tan relevante noticia, y el efecto señuelo tan llamativo del 1×1, al parecer creó en muchos un sobredimensionamiento a esa parte de la información en relación con el resto de la nota.

Por supuesto, cuando varias interpretaciones en el receptor del mensaje coinciden, hay que buscar las posibles culpas del lado de los medios. Diversos teóricos han estudiado el fenómeno de la construcción periodística y coinciden en verla no como espejo dela realidad, sino como una construcción intencional y mediada de la misma. Sin embargo, esta construcción, por supuesto, debe tener en cuenta contexto de producción del mensaje, público meta, motivaciones o desmotivaciones humanas y criterios de relevancia en la noticiabilidad. Hay determinadas informaciones que en un contexto específico, por ejemplo,pueden adquirir tal relevancia, al punto de que las personas se aferren a querer creerlas.

Entonces, aunque la nota mostraba otras especificaciones al final, el problema estuvo, a mi juicio, en la construcción del texto; escrito de forma tal, que parecía dirigido a un ente abstracto y no al pueblo.  La causa de todo el hecho es que el mensaje fue publicado como una nota oficial del Banco Central de Cuba. Este sería un punto importante. Sin embargo, me pregunto porqué a ninguno de los periodistas de nuestros medios de comunicación le surgió la misma duda que a mi abuelo, sus pasajeros o las tantas amistades que encontré ese día en la calle. Me pregunto si no previeron las malas interpretaciones.

Este hecho tendría que hacernos pensar sobre el papel de la prensa en cualquier sociedad ¿Acaso no es comunicar?, ¿poner la información en manos del pueblo?, ¿intentar aclarar temores?, ¿tener una vocación de servicio público?¿por qué no apreció algún material adyacente que explicara un poco más la medida?En este caso, la prensa debió haber servido como un puente entre el tecnicismo de la fuente (el Banco Central) y el público meta de la noticia (el pueblo).

¿La culpa? Queda discutir, o investigar, si estuvo en los periodistas o en otros decisores. Quizás estoy soñando mucho o pertenezco a otra generación, pero hablo de sentido común. Solo albergo la esperanza, una vez más(y no creo ser la única soñadora), de que algún día los periodistas podamos ser capaces de ir más allá, de pensar un poco, tan solo un poco más en la gente.

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