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Yuliet Cruz (Luz Marina), en una de las escenas de Aire frío“A la tercera va la vencida”, eso dice el conocido refrán; pero ayer no pareció ponerse en práctica. Luego de dos veces consecutivas con vanos intentos por ver la reposición de la excelente obra del dramaturgo cubano Virgilio Piñera, tampoco alcanzamos entradas. Esta vez fue la peor de todas.La venta se detuvo justo delante de nosotros.

Aire frío se está presentando en la sala de la compañía “Argos teatro”, un local bastante pequeño y con una organización improvisada: sillas escolares en la parte delantera, y atrás,banquillos estilo gradas de circo (de las que luego de estar arriba, sinceramente no te queda otra que ver la obra completa, pues no tienes manera de bajar). Está creado el espacio para cerca de 80 personas, pero el problema infraestructural no es el único impedimento para el público asistente. A este se une otro más grave: los invitados.

En la ventanilla donde se ofertan los tickets aparece un cartel que alerta: “solo se venderán dos entradas por persona”. He de confesar que la primera vez que lo vi, dije rápidamente: “Clasificamos, acá no llegamos a los veinte”. Pero me equivoqué. El problema estuvo en que en la categoría “persona” no se incluían a los artistas, ni tampoco a los amigos de los actores y directivos de la compañía teatral. Estos tenían otra forma para acceder a la obra, la de ser considerados invitados especiales.
No obstante, no todo es tan desesperante. Aquellos que no alcanzaran entradas tenían la posibilidad de esperar a que la sala fuera ocupada por todas las personas que tenían entradas, y también por las“no-personas” que sin entradas,contaban con vía abierta.

No voy a extenderme en la historia. Solo contarles que cumplimos nuestro objetivo. Más allá de los infructuosos intentos, y de la desilusión de sentirnos“simples mortales”, decidimos esperar por algún posible fallo una vez que el teatro estuviera lleno. Tras de nosotros, hasta cerca de veinte se extendía la cola; solo diez pudimos “clasificar”. Creo que si Virgilio Piñera hubiese visto la increíble y hasta cómica experiencia que viven los que intentan ver Aire frío, quizás se habría inspirado para una nueva obra.De todos modos, no lo piensen dos veces y créense su propia experiencia. Las magníficas actuaciones y el excelente guión, que reproduce casi estrictamente el texto de Piñera, valen cualquier esfuerzo.

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