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Cólera en Cuba

Cólera en Cuba

Una vez más regresó, con sus rasgos característicos, el tan bien recreado por el corto de Eduardo del Llano “Brainstorm”, personaje-antihéroe cubano- Nicanor. Encarnamos también la pasmosidad de los músicos de la película del Titanic, quienes pese a lo inevitable del trágico hundimiento, mostraron una fisionomía natural y sin sobresaltos. Como si no ocurriese nada… un meteorito amenazaba con caer sobre nosotros, y nuestra prensa discutía-pese a que la lógica indica que la magnitud de un meteorito siempre es indiscutible- la portada del día siguiente.

Por suerte tengo un blog, así nunca tendré que esperar por confirmaciones, notas oficiales, ni orientaciones de ningún tipo, para decidir qué debe interesar-preocupar a la gente que quiero. Así podré ir más allá del último cumpleaños de Alicia Alonso, de los logros de la ciencia en Cuba en 2012, de los cumplimientos del plan de producción- que, por supuesto,  también son importantes.

Antes de que Granma, Juventud Rebelde y otros medios cubanos publicaran en portada la Nota informativa a la población del Ministerio de Salud Pública, que anunciaba: “a partir del domingo 6 de enero el sistema de vigilancia clínico epidemiológica detectó un incremento de las enfermedades diarreicas agudas en el municipio Cerro y posteriormente en otros municipios de la capital”.

“El análisis microbiológico realizado por el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kouri”, determinó que el agente causal es el Vibrio Cholerae O1 Tor enterotoxigénico serotipo Ogawa, estando confirmados hasta la fecha 51 casos”.

Una vez más pasó lo mismo. Olvidamos la clásica historia de “El amor en los tiempos del cólera”, entre Florentino Ariza y Fermina Daza, o mejor dicho: nos creímos demasiado ese fragmento en que Gabriel García Marquez escribe: “Le bastó con un interrogatorio insidioso, primero a él y después a la madre, para comprobar una vez más que los síntomas del amor son los mismos del cólera”. Desgraciada y definitivamente amigos míos, no es lo mismo estar enamorado que tener cólera.

El corresponsal en Cuba de la BBC Mundo, Fernando Rasvberg ya había publicado, antes que nuestra prensa socializara la nota oficial de las autoridades de salud, un reportaje sobre un joven fallecido en el Cerro por causa de la enfermedad. Aún los medios esperaban por la indicación, y las farmacias se convertían en lugar de cita obligatoria de personas que buscaban hipocloritos, las cocinas eléctricas y de gas hervían más agua que de costumbre y, en algunos barrios, los médicos de la familia repartían una medicina que inmunizaba contra el cólera por un año.

Yo me pregunto y me siento molesta por varias razones, perdonen la  repetición de porqués: ¿Por qué si uno llegaba a la terminal de ómnibus de la capital y encontraba las puertas cerradas con cubos de agua clorada, no se decía nada en la prensa? ¿Por qué tengo que acceder a una página en Internet para saber que en un hospital de la ciudad, el IPK, hay 50 casos de cólera? ¿Por qué la nota oficial no mencionó los casos de muerte?, ¿por qué nuestra prensa no entrevistó a un médico, o a un funcionario de salud pública, que explicara qué es el cólera, síntomas, riesgos, medidas… ¿Por qué pasados solo dos días de la publicación de la nota, ya nuestros medios se olvidaron de la gravedad del caso?

Como joven periodista, quiero seguir pensando en un periodismo que no subestime la inteligencia del que escucha, donde existan las malas noticias…porque es que la vida es más compleja que un cuento de hadas. Por favor, recordemos que el periodista DEBE, sobre todas las cosas: pensar en la gente. Por suerte, como les decía al inicio, yo tengo un blog, y ya lo confirmaba Elias Canetti: “Di tus cosas más personales, dilas, es lo único que importa, no te avergüences, porque las generales están en el periódico”.

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