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Everleny: "Debemos garantizar que el individuo pueda tener toda la iniciativa posible, y que sea el mercado quien rechace".

Everleny: “Debemos garantizar que el individuo pueda tener toda la iniciativa posible, y que sea el mercado quien rechace”.

¿Qué sociedad queremos? Hace 60 años un grupo de valerosos cubanos se hizo esta pregunta y se lanzó a soñar una Patria distinta.

“El problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación y el problema de la salud del pueblo; he ahí concretados los seis puntos a cuya solución se hubieran encaminado resueltamente nuestros esfuerzos, junto con la conquista de las libertades públicas y la democracia política”, escribió Fidel Castro en su alegato de autodefensa ante el juicio del Moncada.
Este documento recogía las principales demandas de los asaltantes y aludía a la necesidad de cambios radicales que estremecieran las estructuras económicas, políticas y sociales de aquel entonces.

A sesenta años del Asalto al Moncada y luego de una obra consolidada de la Revolución cubana en las distintas esferas mencionadas por Fidel, el economista del Centro de Estudios de la Economía Cubana, Dr. Omar Everleny Pérez Villanueva, considera que nunca fue tan necesario como hoy continuar trabajando en las ideas del Programa del Moncada. Y es que, con preguntas como ¿qué sociedad es la que queremos?, ¿qué características distinguirán a nuestro socialismo? avanzan hoy las principales transformaciones de un país que se enfrenta a difíciles condiciones económicas, pero que defiende la igualdad y la justicia social.

Por la importancia de entender la necesidad de transformar a fondo la economía cubana, Everleny explica cuánto podría ayudar el Programa del Moncada en la conducción de la nueva política económica y social.

– ¿Cuáles fueron las principales fortalezas del Programa del Moncada?

– El Programa del Moncada fue realmente un buen programa. No fue el único que se enunció en aquella época, pues en ese entonces hubo muchas tesis que intentaban erradicar la situación que existía en Cuba en los años 50. La fortaleza de este Programa estuvo en haber enunciado muy claramente  cuáles serían las áreas en las que habría que trabajar si triunfara un movimiento revolucionario en Cuba.

“En estas más de cinco décadas, la Revolución ha logrado avanzar en casi todas las áreas de ese Programa, menos en una, que es la vivienda. No significa que no se hayan ideado programas, pero sus logros no han igualado los de esferas como la salud, la educación y la entrega de tierras.
“Realmente fue un programa muy revolucionario, que tenía detrás de sí, sobre todo, las diferencias tan abismales que existían entre la ciudad y el campo. Todavía tiene vigencia, porque a pesar de los avances en muchas de estas áreas, el propio presidente Raúl Castro ha anunciado que hay un deterioro en muchos de estos indicadores. Yo te diría que nunca había estado tan vigente como ahora seguir trabajando en esas ideas fundamentales del programa del Moncada.”

– ¿En qué áreas usted considera resulta más inminente trabajar hoy?
– El tema básico, que se ha quedado atrasado en mi criterio, es el de la vivienda. Cuando triunfó la Revolución había un deterioro habitacional muy grande en el país, hoy todavía no se ha superado ese problema. Actualmente las viviendas en buen estado son apenas el 20 por ciento; y no solo estamos hablando de viviendas ruinosas, sino de que hay personas que dicen que tienen resuelta su vivienda, pero en ella viven tres núcleos familiares. Por el momento se ha logrado dar créditos y subsidios a quienes no tienen condiciones en el tema de la vivienda, pero se requiere una acción más contundente para erradicar esta dificultad.

– Uno de los puntos que más se trató en el Programa del Moncada fue el agrícola, ¿qué nos exige la agricultura hoy en Cuba?

– A pesar de todas las medidas que se han tomado en los últimos dos años, que van desde entrega de tierras ociosas a particulares por parte del Estado para que la trabajen, la posibilidad de que los que trabajen su tierra puedan construir su vivienda y de vender una parte al Estado y otra parte a los mercados de oferta y demanda, a la permisión de que los campesinos puedan vender sus productos en divisa en restaurantes, cafeterías y hoteles, todavía el país sigue importando altos niveles de productos, que podrían producirse aquí. En los últimos tres años se han incrementado las importaciones de productos agrícolas. Este año terminará en alrededor de 2 mil millones de dólares, es decir, hay que analizar a fondo las causas de por qué no aumenta la producción.

“En mi opinión están relacionadas con dos áreas: la de entrada y la de la salida. El área de entrada implica que el campesino pueda comprar sus fertilizantes, su combustible, su maquinaria agrícola. ¿Por qué un cubano puede comprarse un camión y no puede comprarse un tractor? Es decir, hay todavía áreas en las que se puede hacer más. En el área de las salidas está el tema de la comercializaciones, el problema de los envases y embalajes que necesita el campesino para poder vender su producción.
“En esa área todavía hay que trabajar mucho, porque es inconcebible que este país siga importando arroz cuando tiene tierras ociosas alrededor. Todavía queda un número de tierras sin sembrar. Creo que no podemos competir con Vietnam, pero hay que cambiar un poco la mentalidad en cuanto a que, por ejemplo, si tú le estás pagando 500 dólares la tonelada de arroz a un vietnamita, no sería ocioso pagarle 100 a un cubano y, en la actualidad, no sucede. Aunque las autoridades están conscientes de que hay que financiar al productor cubano, debe haber un mayor número de estímulos, quizás para evitar ese volumen de importaciones que entorpecen el desarrollo del país.”

– Cuentapropismo y cooperativas no agropecuarias, ¿qué importancia les concede dentro de los cambios que experimenta hoy el modelo económico cubano?
– El sector del cuentapropismo ha dado respuesta: en dos años, de 150 mil trabajadores en octubre de 2010, en este momento hay 429 mil; es decir, ha habido un resultado exponencial de crecimiento. A pesar de estas cifras, todavía existen limitaciones en el sector de insumos, al tener que adquirir sus materias primas en el mercado en el que compramos todos. Esto provoca una competencia contra el comercio  minorista, es decir, que haya cierta escasez en el mercado de productos minoristas, porque son adquiridos por esas personas. Esa es un área que le puede reportar mucho al país.

“En cuanto a las cooperativas, ya se aprobaron 126 en una primera instancia, y luego  37, lo cual resulta muy bueno; pero cuando uno va a las estructuras de esas cooperativas, por ejemplo, preocupa que hay 17 criadoras de animales, y no es posible que un país crezca criando pajaritos. Tienen que aparecer todavía muchas más cooperativas industriales, de producción, porque si tú no desarrollas las fuerzas productivas y se observa un incremento sostenido de la producción, no es posible mejorar las finanzas del país.”
– Salario y doble moneda en Cuba son parte de un gran debate de temas que quedan por resolver, ¿qué debe suceder en la economía cubana para que esto se estabilice?

– En Cuba hay un deterioro muy grande de nuestras finanzas y una causa puede ser la dualidad monetaria: un país no puede vivir con una doble moneda, pues dificulta mucho medir los costos, ni puede pagar un salario en la moneda que menos valor adquisitivo tiene en el mercado. Realmente los cubanos están sufriendo desde hace más de quince años un Período Especial, que les impide ver de forma sostenida un incremento de su bienestar.
“Usted les puede aumentar el ingreso salarial a los trabajadores, pero realmente no significaría mucho para el cubano, debido a los precios que existen en la economía real. Uno analiza la serie nominal y cada vez suben más los salarios en Cuba, pero el salario promedio oscila entre los 400 y 500 pesos, y eso, cuando se traduce en bienes y servicios, realmente da como resultado una cantidad irrisoria, teniendo en cuenta las necesidades del cubano.

“En todos los lugares del mundo el salario tiene diferentes proporciones, y en Cuba tiene una distorsión total. Del 70 al 90 por ciento del salario se dedica hoy a la compra de alimentos, como tope mínimo, y no se vive solo del salario, sino de ingresos adicionales que pueden ser legales o ilegales. Todo esto hay que superarlo a corto plazo.

“Tiene que haber un incremento de la producción, un desarrollo de las fuerzas productivas, hay que profundizar en la causa de por qué no se produce más.

“En el caso de Cuba la situación es tan compleja que no hay una única medida, yo creo que el país tiene que empezar a aceptar ideas parciales. En Cuba hay sectores que han incrementado la producción y no aumentan el salario. Si trabajas en Cubana de Aviación y los vuelos se incrementan. ¿por qué tú tienes que tener un salario fijo? Si trabajas en biotecnología y se comercializan nuevos productos, ¿por qué a esas personas que están involucradas no se les incrementa el salario? En todos los casos, se deberá correlacionar el esfuerzo personal con el pago individual.
“Entonces yo te diría que no hay un camino, es la suma de varios caminos, pero hay que quitarse todavía algunas trabas, incluso desde el punto de vista ideológico. Raúl dice cosas muy positivas, pero en la práctica, abajo, en la materialización, es difícil. Te voy a poner un ejemplo: acabo de ir al Hotel Pernik, en Holguín, a un evento. En ese hotel no hay frutas en la mesa buffet, cuando el hotel puede contratar cualquier fruta a los particulares. Sales de ese hotel, rumbo a Guardalavaca, y a ambos lados están las carretillas llenas de mangos, hay todo tipo de frutas. ¿Por qué no se ejecuta lo que dice Raúl al nivel de base? Existen todavía una serie de trabas burocráticas que impiden el avance.”

– Raúl ha llamado a la necesidad de un socialismo próspero y sostenible ¿Cómo pensar ese socialismo hoy?
– Aunque el Programa del Moncada es un programa nacionalista, que tuvo en cuenta los problemas de Cuba, por diferentes coyunturas, como presiones internacionales y agresiones de Estados Unidos, los caminos de la Revolución se radicalizaron al socialismo. Los teóricos clásicos decían que los medios fundamentales debían estar en manos del Estado, no dijeron todos, pero Cuba los consideró como todos. Nosotros cometimos errores que hoy estamos pagando. Otro error fue asumir que el mercado era propio del capitalismo. China y Vietnam son socialistas y las fuerzas del mercado son las que mueven al país, la competencia es importante, aunque el capitalismo la haya utilizado para una lucha despiadada entre ellos.

“Creo que nosotros interpretamos muy rígidamente los postulados del socialismo, yo creo que el socialismo tiene que garantizar el bienestar de las personas, los servicios fundamentales, pero ¿cuáles son los servicios fundamentales?… Estamos haciendo una revisión histórica de todas las concepciones equivocadas de las que copiamos  y las seguimos repitiendo, es cambiar mentes. Conozco las causas, el bloqueo norteamericano y miles de presiones internacionales, pero debemos garantizar que el individuo pueda tener toda la iniciativa posible, y que sea el mercado quien rechace. Hay que definir hacia qué camino vamos, cómo seguir construyendo un socialismo próspero y sostenible.”

publicado en Cubahora
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